ENFERMEDAD HERPETICA OCULAR

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El herpes es un virus muy común, que afecta con frecuencia al humano y que tiene muchos tipos y formas de presentación.

El Herpes Simplex es el que afecta los tejidos del ojo con mayor frecuencia; en particular el HSV (Virus Herpes Simplex) tipo 1 produce lesiones a nivel de la cara, los párpados y los tejidos oculares. El HSV tipo 2 es el causante de infecciones principalmente a nivel genital.

El Herpes Zoster (HZV) es el mismo virus que causa la varicela. Cuando se ha sufrido de varicela, luego de la infección el virus permanece inactivo en el cuerpo y puede reactivarse más adelante. La infección por HZV es menos frecuente en niños, además por la vacunación contra la varicela que han disminuido la frecuencia de su aparición. Su presentación puede ser similar a la del HVS; aparece una erupción en vesículas con patrón geométrico alrededor de un ojo que puede afectar el tejido ocular.

¿Cómo se manifiesta el HSV en el ojo?

Las formas de presentación son muy variadas en severidad, características y localización; la forma más común de presentación es la aparición en los párpados de lesiones en forma de ampollas pequeñas (vesículas), similares a las de la varicela. Estas vesículas no siempre son tan aparentes a simple vista; a veces evolucionan sin comprometer el ojo y se forman costras que cicatrizan en un lapso de 5 a 7 días.  Cuando se compromete el tejido ocular puede haber irritación de la conjuntiva con ardor y rasquiña; el compromiso de la córnea da sensación de cuerpo extraño, molestia con la luz, puede afectar la calidad de la visión y produce dolor; afortunadamente con menos frecuencia, la infección puede extenderse a los tejidos internos del ojo en cuyo caso puede comprometer en forma más severa la visión.

Como la forma de presentación no siempre es la típica, en muchos casos puede confundirse con reacciones alérgicas de los párpados, conjuntivitis de otras causas y cuerpos extraños en la conjuntiva y la córnea; el diagnóstico diferencial es importante para el manejo específico del virus, por lo que la automedicación puede retrasar y aún impedir la evolución positiva de la infección.

El herpes puede afectar niños a cualquier edad; la infección en recién nacidos conlleva mayores riesgos y puede afectar el sistema nervioso central y múltiples órganos con riesgo para su supervivencia. Lo mismo sucede si hay alteraciones del sistema de defensa del niño.

La mayoría de personas hemos estado expuestas en algún momento de la vida al HSV, sin que necesariamente haya habido síntomas de enfermedad. El virus se asienta en los nervios de la cara y allí permanece inactivo. En algunas personas, por causas que no son del todo conocidas, el virus se reactiva y aparece la enfermedad; esta reactivación se ha relacionado con estrés, traumatismos y enfermedades generales.

¿Cómo se hace el diagnóstico de infección por herpes?
 

El diagnóstico de enfermedad ocular por herpes se basa fundamentalmente en la historia clínica y los hallazgos al examen. Las características de la erupción en la piel de los párpados la mayoría de las veces llevan al diagnóstico. Los hallazgos en la superficie ocular, córnea y conjuntiva se aprecian al examen con la lámpara de hendidura y pueden tipificarse mejor usando Fluoreceína, un colorante que tiñe las lesiones y las hace visibles con luz azul; a nivel de la córnea son típicas las lesiones en forma de “dentritas”; el compromiso de estructuras internas del ojo no es frecuente pero debe descartarse siempre mediante un examen ocular completo con dilatación pupilar.

¿Cuál es el tratamiento para el herpes ocular?
 

Depende de la estructura ocular afectada y de la severidad de la infección. El compromiso de la piel de los párpados o de la superficie ocular (córnea o conjuntiva) se maneja con medicamentos antivirales de uso local, en forma de ungüento o gotas. Si el compromiso es extenso o severo se usan además antivirales por vía oral; rara vez es necesario el uso de tratamiento intravenoso.
 

Además dependiendo del caso se requerirán tratamientos adicionales para desinflamar, manejar la presión ocular, si esta se eleva, y disminuir los síntomas asociados. En algunos casos se puede requerir antiviral oral por largo tiempo para prevenir recurrencias.

Es esencial que este manejo sea instaurado y controlado por el oftalmólogo ya que  sin un tratamiento adecuado la infección por herpes puede complicarse y dejar cicatrices que comprometan la integridad del ojo y la visión.

¿Cómo se puede prevenir el contagio?

El HSV es contagioso, pero no todas las personas que entran en contacto con el virus desarrollan la enfermedad ocular. La aparición en infección recurrente por reactivación del virus es frecuente.

Las medidas habituales de higiene disminuyen la posibilidad de contagio, además de evitar el contacto con personas con enfermedad activa.

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